Marge Simpsons: la mentira eterna

En alguna parte de su biografía se dice que a David Foster Wallace, si bien le encantaban Los Simpsons, era incapaz de ver más de dos episodios seguidos; necesitaba salir a la calle y tomar un poco de aire, después de contemplar el espectáculo de una serie que se burla de todo o casi todo y que a la larga resulta según sus propias palabras “corrosivo para el alma”.

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