Ha llegado carta…

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Andrés:

Como sabes, soy una ávida lectora de fanfics y estoy acostumbrada a la dinámica de comentar cada capítulo que leo. Mucho hago desde la emoción provocada, otras desde la comprensión ante alguien que si bien se nota no escribe frecuentemente, quiere contar algo. Otras veces desde la curiosidad e incluso del agradecimiento porque como escritora, sé lo que cuesta sacar cada entrega adelante, sin esperar más que un comentario, que compartir nuestro fanatismo y rezar para que no nos plagien.

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El tiempo perdido de José Donoso

proust

Vivir en Chile, un país arrinconado entre mares, montañas y desierto, tiene por supuesto, mucho de vivir en una isla olvidada de la mano de Dios, sin esperanzas a la vista y mucho menos posibilidades de salvación.    Consecuencia directa de esto es la obsesión histórica de nuestros jóvenes más cultos, intelectuales o derechamente siúticos por abandonar el terruño rumbo a las soñada Europa o la cosmopolita Nueva York.  Haciendo eco de está obsesión es que Donoso escribe este cuento sobre un afortunado que se gana una beca a París y de todos sus envidiosos amigos, todos proustianos de la cabeza a los pies, y más interesante aún, con una visión proustiana de los lugares y las personas, lo que hace que el Santiago de su narración se desdibuje y se parezca un poco a París o al París que ellos sueñan al menos.

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El interregno

Habitamos el segundo interregno de la Literatura Chilena.  Hace siete años salió publicado póstumamente 2666 y desde entonces, hay un consenso que no hay una nueva estrella en el panorama de nuestras letras.  Atrás ha quedado el tiempo en que la obra de titanes como Manuel Rojas convivía con la de otros grandes como Droguett o con la del propio Donoso.  Eso es borrosa y lejana historia. Aquellos que tenemos cuarenta años o menos solo tenemos conciencia de los dos reyes: Donoso y Bolaño.  Escritores que estaban por encima de todos los otros, que crearon oleadas de discípulos: los donositos y los bolañitos, y que tienen su nombre asegurado en los libros de Lenguaje y Comunicación que nuestros descendientes estudiaran (y repudiaran) allá en el futuro.

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Elías Canetti se queda abajo de la FIL de Guadalajara

¿Están enamorados del arte que llevan dentro

o están enamorados de ustedes mismos en el arte?

STANISLAVSKI

 Los últimos días hemos sido testigos de la encarnizada protesta de buena parte de lo escritores y editores nacionales, por un seudo canon que una o dos personas estipularon, allá en las alturas, para conformar la lista de escritores que deberán asistir este año como invitados a la Feria del Libro de Guadalajara (FIL).

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Formas de volver a casa de Alejandro Zambra

La narrativa Zambreana ya todos la conocemos: hay una pérdida y un personaje dándole vueltas a la pérdida.  En este caso, es una amiga de la infancia (en La vida privada de los árboles era una novia, en Bonsai, otra novia). Ahora, por largas páginas Zambra nos habla de una chica que perdió de vista cuando era niño, y como para poner algo más, nos habla de la familia de esa chica.  La pérdida, por supuesto, ocurre porque la chica se cambia de casa (algo sumamente traumático), y el protagonista sufre porque la echa de menos y porque no es muy bueno para conocer nuevas chicas.   Moraleja: hay que tratar de hacer nuevos amigos, aunque cueste.   Punto.

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El innombrable: No leer a/de Alejandro Zambra

Cada vez que en mis conversaciones con otros literatos suena el nombre de Alejandro Zambra alguien levanta una ceja.  No sé porqué pero siempre pasa.   En dichas ocasiones suelo detectar cierto resquemor respecto a Zambra, un recelo cauteloso, una envidia muy bien disfrazada.  Muy pronto alguien cambia el tema, como diciendo: Zambra es otro invento de los medios, y yo me quedo con la sensación que algo que nadie ha dicho ha sido lo más importante de toda esa charla.

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