Para una estética del Apocalipsis.

Vivimos años cruciales.  Así nos dicen los conspiranoicos.  Que se viene el 2012, el planeta Nibiru, el cometa Elenin, los extraterrestres, los ataques con Haarp y un largo etcétera de peligros que acechan desde el espacio. No solo eso, los economistas andan huraños, evasivos.  Dicen Crisis Financiera como eufemismo para no tener que decir Recesión que a su vez es también un eufemismo para no tener que decir Depresión.  Como sea, los terremotos aumentan, lo mismo que los tsunamis, huracanes y tifones, las especies mueren por miríadas, el mundo entero, en suma, se viene abajo.

Pero concedamos, por un momento, que todos estos peligros que acabo de mencionar pueden ser conjurados.  Que llegamos al 2012, seguimos a 2013 y no ocurre ninguna mega catástrofe natural, la economía mejora, el mundo sigue adelante.  Supongamos que no ocurre ningún cataclismo, que todo fue, de alguna manera, un delirio colectivo, una fantasía o error de proporciones pantagruélicas, que después de todo, no tenía nada que ver con nuestro luminoso devenir.  Si así fuese, queda aún una cuestión por visitar, un tema estético de por medio, que quiero aquí intentar retratar.

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