Lotería solar de Philip K Dick

loteria solar

El juego de tronos

Lotería Solar fue la primera novela de Philip K. Dick (Chicago, 1928).  Ambientada en el año 2203, en un mundo dominado por un único líder, el Gran Presentador, quien es elegido no por mecanismo democráticos sino por un complicado sistema fundando en el azar.  La historia inicia cuando el bioquímico Ted Bentley es despedido de su trabajo y tras una rápida cavilación decide cambiar su destino –determinado en esa época por relaciones de servidumbre tipo amo-esclavo– y entrar al servicio del mismísimos Verrick, el Gran Presentador justo el mismo día que la botella del azar da un salto y destituye a Verrick como líder.   Bentley queda condenado al exilio junto a su nuevo amo y de aquí en adelante es testigo privilegiado de las intrincadas maniobras de Verrick por retornar al poder, desafiando al azar y a las normas imperantes, apuntalando al mismo tiempo una crítica a nuestro propio orden político: en la medida que un hombre tiene poder, no va a querer renunciar a él ni dejar de desear que éste siga aumentando.  Una característica acaso inherente a la siempre sedienta naturaleza humana y que acaba por transformar toda democracia en una intrincada y secreta plutocracia donde los mismos de siempre conspiran por su porción de la torta, sin que les importe las regulaciones y normas que buscan establecer un orden más equitativo y justo para todos.  El clásico dicho: “hecha la regla, hecha la trampa”, donde la transparencia y la equidad solo alcanzan la condición de apariencia y donde se oculta siempre la naturaleza hermética y restrictiva del poder.

Otro elemento a destacar en Lotería solar es la historia del Gran Presentador que sucede a Verrick, León Cartwright, un hombre mayor, presidente de la oscura sociedad prestoniana, una organización que envía una nave espacial a los bordes del sistema solar a la caza del décimo planeta, el legendario Disco de Fuego, una especie de nueva tierra prometida.  En ese sentido, Cartwright representa al ciudadano de a pie, aquel que no comprende las grandes intrigas del poder y que tiembla al comprender la violencia puesta en juego.  El mismo que prefiere dirigir sus esperanzas a lo que está más allá del horizonte, al sueño mítico o religioso de otro mundo donde sean olvidados los padecimientos producidos por este orden terrible –y que implica una distinción fatal entre la gran mayoría de los hombres que quieren simplemente vivir su vida y esa minoría que está dispuesta a llegar a las ultimas consecuencias con tal de llegar a la cima.

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