Agape se paga de William Gaddis

gaddis

Si bien mayormente desconocido por estas tierras, el norteamericano William Gaddis (Nueva York, 1922) debe ser uno de los autores más importantes del siglo XX y un pilar fundamental para escritores como Pynchon o Delillo.  Ágape se paga (Agape, agape titulo original) es un volumen en el que Gaddis trabajó toda su vida y donde se cuenta la historia de Jack Gibbs, un moribundo obsesionado con el problema de la mecanización de las artes y la consiguiente dependencia que ocasiona en las personas.  Publicado hace casi veinte años, Ágape se paga constituye un testamento de notable vigencia donde Gaddis anticipa la sociedad tecnócrata que nos somete, y reclama por la pérdida de los antiguos principios humanistas que al final del día son nuestra esencia.  El punto central del libro es sugestivo, pues si bien el mundo ha cambiado de forma radical en las últimas décadas queda todavía en entredicho saber hacia dónde se dirige exactamente.  Gaddis habla del derrumbe generalizado, “el derrumbe del sentido, del lenguaje, de los valores, del arte”.  De sociedades agotadas y disipadas al mismo tiempo, y que bajo los nuevos imperativos de diversión y tecnología convierten al hombre en un mono amaestrado que desea el placer y huye del dolor, lo que Dostoievski en alguna parte de sus diarios considera como la forma normal de vivir pero también una forma muy solitaria y muy triste.

El narrador de Ágape… es un hombre desecho pero así y todo su discurso avanza de forma implacable, se interna profundamente en las raíces de nuestra época, del imperio de la máquina y sus dueños, de Bill Gates y Steve Jobs, el encandilamiento producido por gente que gana al año miles de millones de dólares, la sensación que gracias a la tecnología nuestra vida siempre va a ser mejor sin considerar que de paso se va volviendo más vertiginosa, tan atiborrada de información que ya nos olvidamos de todo, o como diría Tolstoi: “donde ya no hay nada que olvidar”.  Un mundo sin una obra que arte que pueda reivindicarlo y donde lo que queda es la espera del siguiente acontecimiento del día y que será borrado de inmediato por el que venga después; “las masas que invaden la provincia del escritor” como diría Benjamín, un mundo donde nadie necesita poetas o artistas o escritores porque todos están embebidos en sus notebooks o smartphones. En suma Ágape se paga es un notable alegato de nuestro creciente hundimiento en las oscuras tinieblas de la tecnología y el progreso, un grito de agonía, un libro soberbio.

fuente: La Estrella de Valparaiso

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s