Madre Noche de Kurt Vonnegut

“Cada uno hace lo poco que puede y eso es todo”

Si bien es poco conocido para la mayor parte de los lectores de este lado de la frontera, el escritor norteamericano Kurt Vonnegut (1922-2007) es sin duda uno de los narradores más corrosivos y la vez más profundos de los que se tenga noticia en los últimos tiempos.

Su novela, Madre Noche (1961), es la hermana melliza (o siamesa tal vez) de Matadero 5, su otra gran novela acerca de la guerra.  En esta ocasión, asistimos a la confesión póstuma de Howard Campbell, norteamericano pasado a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, que a su vez, es agente norteamericano encubierto.  Encarcelado en una prisión en Israel, y viendo (con alivio), que se acerca la hora de su ejecución, Howard Campbell nos relata los aspectos más significativos de su vida junto a los nazis y las consecuencias que esta amistad o cofradía tuvo para el resto de su existencia.

En ese sentido, es muy interesante como Vonnegut cuenta la historia como si fuera un cuento de hadas, o la parodia de un cuento de hadas, y a la vez se permite ser lo más profundo posible en torno al problema de la traición o del sentido de la vida misma.  “Las palabras comunican la profundidad” decía un sicólogo por allí, y creo que Vonnegut se lo toma a pecho y en sus libros nos cuela mensajes muy sinceros y descarnados acerca de aquello que no resulta más caro:

“El arte, el arte, el arte…  No sé porqué tardé tanto tiempo en captar su importancia.  De joven, realmente sentí un desprecio supremo por el arte.  Y ahora, siempre que pienso en el arte me arrodillaría y lloraría.”

Estas palabras, son dichas por un pintor, el mejor amigo de Howard y que de paso es un espía ruso.  El tema de la traición abunda en Madre Noche; la novela da giros y vueltas acerca de sus diversas posibilidades pero siempre llegando al mismo misterio: ¿cómo aquel que es nuestro amigo puede a la vez ser nuestro enemigo?  “La esquizofrenia”, se atreve a sugerir Vonnegut, los otros que andan dando vuelta dentro de uno, y que me recuerda las palabras de Bruno Schulz al respecto:

“La psique está organizada como una multitud de subsistemas superpuestos, algunos más racionales, otros menos.  De ahí la naturaleza confusa y múltiple de nuestro pensamiento en general.”

Por supuesto, el libro está lleno de esos personajes absurdos y delirantes que siempre rondan las novelas de Vonnegut.  En esta ocasión, el escuadrón completo del Miliciano Blanco Cristiano: el doctor en odontología y teología, el reverendo Lionel J. D Jones, su Vice-Bundesführer August Krapptauer (y su acelerado viaje al Valhalla), y Robert Sterling Wilson, espía japonés y también llamado el “Führer Negro de Harlem”.

En suma una novela llena de Führers, y una novela llena de humanidad.

¿Qué más se puede pedir?

Andrés Olave 

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