El Sindrome de Ulises de Santiago Gamboa

Alejarse, irse, abandonar la tierra que nos vio nacer. Santiago Gamboa (Bogota, 1965) ha vivido en carne propia ese designio: el escritor dejo su natal Colombia a los 19 años para estudiar en España y luego en Francia. Un exilio voluntario que continúo años después por Italia, China y actualmente en la India. Los primeros años de ese largo periplo son relatados por Gamboa en El Síndrome de Ulises, una tierna novela de los años de formación donde las miserias, propias y ajenas, que circundan al joven escritor se entremezclan con el descubrimiento de los nuevos territorios: ciudades desconocidas que poco a poco se van volviendo parte del mapa personal, rostros que se vuelven reconocibles: extranjeros que igual que el protagonista esperan sostenerse, sobrevivir y sueñan con salir adelante. Una vida alejada de los seres queridos, un lugar donde el pasado es tan distante que parece irreal.

La mayor parte de los seres no se alejan demasiado del lugar que los vio nacer. Son los menos los que se atreven a abandonar el país natal, el propio continente, cruzar el mar, rumbo a destinos ignotos. Hay una soledad irremediable que, a modo de aura, parece rodear a estos viajeros de largo aliento. Pero también hay una voluntad, un carácter determinado que acepta partir (“el carácter es destino” decía Heráclito), renunciar a los territorios familiares y adentrarse en lo desconocido para intentar ampliar nuestros horizontes de comprensión.

Wittgenstein plasmó en sus diarios su extrañeza ante lo opuesto: los no-viajeros, aquellas personas que viven toda su existencia en espacios reducidos, mínimos. Por supuesto, Wittgenstein no solo se refería a la necesidad de ampliar nuestros horizontes físicos sino mentales, la necesidad de extender los límites de nuestra propia humanidad a través del viaje, de la conexión con el otro.

Mucho de esta pulsión hay en El Síndrome de Ulises, donde, por medio de los retratos de inmigrantes en París, desde un mísero lavaplatos norcoreano hasta una bella y acaudalada heredera colombiana, pasando por profesores literatura chilenos o prostitutas polacas se explora las vidas de los expatriados, de aquellos que, sin timón y en el delirio, día a día deben enfrentarse a lo desconocido.

©Andres Olave

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