la casa del silencio

Como razoné mucho después, aquí acostada en mi cama: una vez terminada la vida, ese viaje en coche de caballos en un solo sentido, no puedes volver a empezar de nuevo; pero si tienes un libro entre las manos, por confuso e incomprensible que sea, cuando lo terminas puedes, si quieres, volver al principio para leerlo otra vez y comprender lo incomprensible, para comprender la vida, ¿verdad Fatma?

Orhan Pamuk, La casa del silencio

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el mal

Vemos pasar las caravanas de autos desde la frontera con rumbo a Iquique para la visita papal. Cientos de ellos, acaso miles. “¿No van a ver al hombre a cargo de la organización pederasta más grande del mundo?” me pregunta C. Me parece que a eso justamente van, le respondo. Algo más dice C. pero de forma casi inaudible, como para que nadie la escuche, un secreto que se niega a revelar porque es demasiado terrible pero que en cierta forma ella ya ha desnudado con su pregunta. Ha dicho: “los hombres adoran el mal”. Intento aplacarla explicándole que la mayoría no sabe lo que adora pero hoy C. está intratable: “pues así y todo lo adoran”.

F

F. pese a su juventud me habla de su deseo de morir. ¿Es posible culparla? Pese al poco tiempo que llevamos aquí… ¿acaso ya no lo hemos visto todo? Ya sabemos lo que implica la ruta de los años, la alienación del trabajo, el amor como un jardín de senderos que se bifurcan, el triunfo de la locura sobre la razón, la idolatría desesperada de los hombres, el yugo del deseo, el azote del ego, la imposibilidad del progreso, la sujeción a la esperanza como único asidero, la angustia como una luna siempre creciente, la repetición de los días, el odio de los otros, el cansancio y la monotonía y entonces ¿qué tiene de raro que ya, como puro y simple anhelo, se quiera a veces ya no continuar?

fff

Un mundo crispado

 

bojack

Leo que la gente se retira indignada del cine con la ultima película de Lars von Trier, The house that Jack built.    No he visto la película todavía pero con el trailer me reí mucho, es básicamente una comedia con un humor muy, muy negro.  Pero la gente no lo ve así, sino más bien como un atentado a sus principios y su forma de ver el mundo.   Pienso que puede que sea yo entonces quien esté equivocado pero pillo estas declaraciones de Gaspar Noe quien sí vio la película:

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Beigbeder

Beigbeder: “no hemos sido preparados para la felicidad porque no estamos preparados para el dolor. Hemos crecido en la religión de la comodidad. Tenemos que saber quienes somos y a quien amamos. Tenemos que estar agotados para vivir una historia inagotable”.

Amsterdam

ima

En una cultura de ultra conectividad y sobrexposición constante resulta interesante que N. no tenga facebook. Su mujer lo echó de la casa (o él la abandonó, en realidad no he querido preguntar), pero la cosa es que llegó a mi casa a pasar unos días hasta que encuentre un lugar donde vivir. Ya dije que apenas usa internet, o si ya estamos, ve televisión. Cuando me voy al trabajo, ya está en el sillón leyendo un libro, cuando regreso, ocho horas después tiene el mismo libro solo que trescientas páginas más adelante, o derechamente ya ha empezado otro libro. Se quiere devorar mi biblioteca, deja pasar la etapa del dolor leyendo, aunque no sé si decir dolor a su forma de ser es la palabra más adecuada. En cierto modo la impasibilidad de N. me da miedo. No es mi mejor amigo pero es el más inteligente; él sabe que lo respeto precisamente por eso, aunque no me queda muy claro que ve en mi como para mantenerme en su lista de amigos aparte de mi sillón y mis libros. Por las noches fumamos en el patio (tabaco, no marihuana) y me cuenta historias de Ámsterdam, ciudad en la que estuvo hace poco y a la que todo el mundo ama por su fiesta interminable pero donde N. se dedicó a leer y a fumar, más o menos lo mismo que sigue haciendo ahora acá en San Pedro. N. me cuenta sobre las bicicletas que hay en Ámsterdam, me cuenta un poco de los bares, de los show de sexo, de los canales, de los museos raros, de las filas terribles afuera del museo Van Gogh, me cuenta de los molinos, de las nubes y del cielo. Me cuenta de los escritores holandeses que leyó a trancas porque sabe leer alemán pero no exactamente holandés (aunque yo creo que sabe y solo por falsa modestia no quiere reconocerlo). Luego se calla y fuma y yo también me callo y fumo y pienso en las cosas que perdimos y ya no recuperaremos, pienso cuando ella me dijo que era un tonto, y me alegra pensar que N. también es un tonto escondido de su mujer mientras posterga la decisión de volver o no volver, y que todos los hombres somos así de tontos, perdidos en la niebla, fumando por la noche, esperando aunque no haya nada que esperar, derrotados en el silencio, derrotados justamente por ese silencio.

Jung

Jung: “A medida que aumenta el conocimiento científico disminuye el grado de humanización de nuestro mundo. El hombre se siente aislado en el cosmos, porque al ya no estar involucrado con la naturaleza, pierde su “identificación emocional inconsciente” con los fenómenos naturales. Y éstas, a su vez, pierden gradualmente sus implicaciones simbólicas. El trueno no es la voz de un dios enojado, o el rayo su proyectil vengador. Ningún río es el hogar de más de un espíritu, ningún árbol es el principio de la vida del hombre, serpiente alguna encarna la sabiduría y ninguna caverna está habitada por demonios. Las piedras, las plantas y los animales ya no tienen voz para hablar con el hombre, y él no se dirige más a ella por la presunción que no poseen entendimiento. Se acaba el contacto con la naturaleza, y con ella también la profunda energía emocional que esta conexión simbólica alimenta.”Jung